Académica e investigadora Almeira Sampson, aclara algunos mitos sobre el desarrollo de la mujer en el mundo científico y destaca sus logros a lo largo de la historia.

En la actualidad existe el mito de que la ciencia es un área masculina y que, consecuentemente, es necesario inducir a las mujeres a estudiar ciencias. Un error historiográfico que nos intenta diseñar un “natural” desinterés. Contrario a esta creencia popular, las mujeres siempre han tenido interés hacia la ciencia, estando siempre presentes en el desarrollo científico.

Almeira SampsonLos casos de contribución en la ciencia son innumerables y cada día más evidentes. Casos como el de Sofia Kovalévskaya, matemático y astrónomo, primera mujer en obtener un puesto como profesora en una universidad; Émilie du Châtelet, filósofo, matemático, físico, entre otras profesiones; Marie Lavoisier, la madre de la química moderna; o el caso emblemático de Lise Meitner, quien fue ignorada para el Nobel por la fisión nuclear, ilustran esta amnesia colectiva.

Por otro lado, la discriminación institucional es cada día menos evidente, pero permanece aún así, un prejuicio hacia el desarrollo de las capacidades de las mujeres ante sus colegas hombres, lo que lleva a un impacto en la asignación de proyectos y financiamientos. Esto es evidente no sólo en la ciencia. Hay pequeños signos de cambio, en la actualidad no es raro observar a mujeres ocupando cargos importantes en los diferentes grupos de investigación, como son los casos de Fabiola Gianotti y Gabriela González.

Casos como el de Sofia Kovalévskaya, matemático y astrónomo, primera mujer en obtener un puesto como profesora en una universidad; Émilie du Châtelet, filósofo, matemático, físico, entre otras profesiones; Marie Lavoisier, la madre de la química moderna; o el caso emblemático de Lise Meitner, quien fue ignorada para el Nobel por la fisión nuclear, ilustran esta amnesia colectiva.

Actualmente, en el mundo existen más mujeres en estudios de pregrado que hombres, pero en los estudios de postgrados existe un corte abrupto en esta relación, llegando las mujeres a representar tan sólo el 28% de las personas que se dedican a la investigación científica en el mundo. Existen múltiples estudios sobre las dificultades que enfrentan las mujeres para desarrollar sus carreras científicas, atribuyendo razones biológicas, como la maternidad, y también culturales. Temo caer en análisis de género, donde olvidamos identificar a las mujeres como individuos, que al igual que los hombres, no todas queremos las mismas cosas. Evadir las generalizaciones que hace la sociedad sobre los géneros es un reto.

En mi opinión, las mujeres en la ciencia, igual que en otras áreas, queremos ganar algo que los hombres ya tienen desde hace tiempo: ser vistas como individuos de múltiples intereses y expresiones, curiosas y capaces de desarrollar nuestras metas.

Almeira Sampson Sandia
Investigadora y docente de Ingeniería Civil Industrial
Universidad San Sebastián

Vea la columna en diario Austral de Valdivia

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