Uno de los principales objetivos es reducir la tasa de accidentabilidad a solo un 3% para 2020, lo que se lograría con mejores prácticas en las organizaciones en las áreas especializadas en salud y seguridad laboral.

En agosto de 2016, sin muchos bombos ni platillos, fue aprobada por la Presidenta de la República la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, mediante el Decreto 47 del 4 de agosto del mismo año. Se trata de un trabajo respaldado por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, donde se instaura una serie de desafíos que todas las organizaciones del país deberán cumplir en los próximos años.

¿El objetivo? Disminuir los indicadores de siniestralidad y entregar mayores garantías a los trabajadores desde sus respectivos puestos laborales, de manera tal que se pueda velar por su salud y seguridad, sin lamentar desgracias que podrían ser evitables.

Actualmente, este es el panorama:

  • Durante el primer semestre de 2016 se produjeron un total de 115.419 accidentes del trabajo y de trayecto, según cifras del último informe de la Superintendencia de Seguridad Social. Esta cifra está compuesta por 88.421 accidentes del trabajo y 26.998 accidentes de trayecto, que representan el 77% y el 23% del total de accidentes, respectivamente. Estas cifras, comparadas con el primer semestre de 2015, demuestran que los accidentes laborales bajaron apenas 1%.
  • En el mismo período se diagnosticaron 3.433 enfermedades profesionales en Mutualidades.
  • Los accidentes laborales fatales llegaron en este lapso a 201 en total, los que corresponden a 122 (61%) accidentes fatales del trabajo y 79 accidentes fatales de trayecto (39%). En comparación con el mismo período del año anterior, se registraron 18 accidentes menos de trabajo y 3 menos de trayecto.

Con las nuevas políticas nacionales, estos serían los desafíos:

  • Reducir la tasa de accidentabilidad a un 3% para el 2020.
  • Reducir tasa de mortalidad a un 2,5 por 100.000 el 2020
  • Reducir la tasa de accidentes de trayecto a un 0,8% el 2020
  • Aumentar en un 50% el número de asesorías en empresas de menor tamaño y mayor riesgo.

El cuidado y bienestar de los trabajadores no es una línea de gestión de segunda prioridad, sino que está por tomar cada vez mayor protagonismo y así lo deja en evidencia esta nueva Política Nacional de Salud y Seguridad Laboral, que implicaría el aumento de la demanda de estos profesionales.

La Universidad San Sebastián imparte la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente, con un fuerte énfasis en la salud laboral y en el cumplimiento de las normas para el cuidado del entorno de las comunidades.

 

Fuente: http://www.uss.cl/ingenieria-y-tecnologia/nuevos-desafios-salud-y-seguridad-laboral/

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