“En otros países los choferes pueden llegar todos los días a sus casas después de jornadas con extensiones bastante normales, con horarios de trabajo estables y programados con antelación, que les permiten planificar sus actividades de esparcimiento también”, menciona el especialista en transporte.

Como cada año en Fiestas Patrias, la fiscalización en el transporte interurbano sube significativamente. Pero existen problemas de trasfondo que afectan al sistema, dañando la eficacia del servicio y, por ende, arriesgando la seguridad de cientos de personas. Para este fin de semana, se esperan unos 2 millones de viajes sólo desde la capital hacia otros destinos.

Si bien la modernización del transporte de pasajeros en Chile ha sido evidente en los últimos años, esta no ha llegado del todo a los sistemas de gestión empleados por las compañías y los organismos reguladores, tal como plantea el ingeniero Víctor Vera. “Uno de los temas que en Chile están pendientes es la gestión de los programas de trabajo de los conductores a través de las mejores prácticas existentes en el mundo”, dice el experto, que se ha dedicado a analizar el caso local.

“Estas prácticas en parte son administrativas, mientras que por otro lado también se refieren a la utilización de optimización matemática para determinar el horario de trabajo de cada conductor. En este último contexto, el tópico es conocido como el problema de programación y rotación de tripulaciones”, menciona.

Esto nace de deficiencias estructurales en la legislación y normativa del área desde hace años, y que no tendrán solución a través de las fiscalizaciones, asegura. “El trabajo en turnos ya es por naturaleza estresante para el cuerpo humano, pero a esto le debemos añadir aspectos legales que, por ejemplo, las 8 horas de descanso ininterrumpido cada 24 horas, no aseguran un correcto descanso”, plantea el director de la carrera Ingeniería Civil Industrial de la Universidad San Sebastián.

Durante ese periodo de 8 horas, un chofer no sólo debe dormir, sino que además trasladarse hasta el lugar donde pernoctará y también alimentarse. “Esto con fortuna pueden traducirse en 6 de descanso”, explica.

“Además, el permitir que el descanso se realice en una litera sobre el bus, no puede sino empeorar al panorama. Es conocido incluso a través de la prensa que estos choferes pueden no retornar por semanas a sus casas, pues tampoco la legislación obliga a que tomen los descansos en su respectiva ciudad de origen”, cuenta.

“Afortunadamente, no es necesario que continúe de esta manera. En otros países los choferes pueden llegar todos los días a sus casas después de jornadas con extensiones bastante normales, con horarios de trabajo estables y programados con antelación, que les permiten planificar sus actividades de esparcimiento también”, dice.

“Lo único que falta en Chile es que exista el genuino interés por mejorar la calidad de vida de los choferes, pues la capacidad técnica para realizar este tipo de gestión ya está presente en el país y se está desaprovechando”, finaliza el académico de la Universidad San Sebastián.

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